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Derechos del traductor

 

Entre otras cosas que nos preocupan a quienes desempeñamos esta tarea, está el tema de los derechos de nuestro trabajo publicado, especialmente el de que aparezca nuestro nombre en la obra.

En el caso de la de un trabajo de investigación científica a publicarse en una revista especializada, convencionalmente se agradecen los servicios del traductor en la sección de “Agradecimientos” (Acknowledgements). En un libro impreso por una editorial, el traductor tiene los mismos derechos que el autor, ya que es creador de una obra original. Entre esos derechos está el de que figure su nombre en la obra.

La Carta de de la (http://www.fit-ift.org/en/charter.php#rights), propuesta como “principios guía” para el ejercicio de la profesión, en su Sección II establece los derechos del traductor (arts. 13 a 19 incl.). El primer artículo dice que “todo traductor goza de los derechos con respecto a su traducción que el país en el cual ejerce su actividad le otorga a otros trabajadores intelectuales.” (Este es un detalle importante: todo depende de las leyes de cada país.) Pero esta institución -entre otras- reconoce que el traductor posee el (“”) de su obra, y los mismos privilegios que el autor del trabajo original, incluyendo el derecho moral al reconocimiento de la autoría de la traducción, a oponerse legalmente a la distorsión, mutilación o cualquier modificación de su obra, a prohibir su uso inapropiado y a autorizar cualquier otro uso (, transmisión, adaptación, etc.).

En la mayoría de los países existe el “número estándar internacional de libro”, o código : un identificador único comercial que asigna la agencia nacional de a las editoriales. No suele ser obligatorio que una editorial asigne un a cada libro, ni que cada libro tenga un número identificatorio, pero -afortunadamente para nosotros- la mayoría de las librerías sólo manejan mercadería con esta identificación. El propósito del es establecer e identificar un título de una editorial específica y es exclusivo de esa edición, de su(s) autor(es) y de su traductor.

El autor y el usuario de una obra tienen derecho a exigir y esperar calidad de la traducción. Proteger los derechos del traductor es una forma de proteger esos derechos de autores y lectores.