Problemas al traducir
Martes, 12 de agosto de 2008La actividad de la traducción nos puede dar mucho placer… y algunos dolores de cabeza.
De lo primero es fácil (y casi aburrido) hacer comentarios, porque el disfrute es personal, de cada uno, no nos sirve mucho para aprender o mejorar. Los problemas que enfrentamos al traducir, en cambio, si los contamos, los debatimos entre colegas y tratamos de encontrar una solución, pueden aportarnos algo, pueden ayudarnos a crecer en nuestra profesión.
¿Qué problemas comunes tenemos los traductores? Nos hemos esmerado en aprender bien nuestro idioma con sus reglas y particularidades, con sus giros, formas y variedades, además del otro, el que ya conocemos casi como propio, del que sabemos mucho pero siempre nos falta… Y tenemos una especialidad, o un tema que nos gusta más, o nos resulta más fácil, y mil temas de los que no sabemos casi nada, nos cuesta entender, nos espanta tener que traducir. Con todo a favor, ninguna traducción es la “ideal”. Todos hemos pasado alguna vez por el cliente que no entiende nuestra tarea, que no entiende el tiempo que nos lleva o el esfuerzo, que parece no darse cuenta de que no somos una máquina a la que ingresa un texto y un rato después automáticamente sale traducido… ¿Y con los textos en sí? Textos “recortados”, sin contexto, que no nos permiten saber qué acepción/ forma verbal/ pronombre corresponde. Cuántas veces daríamos “nuestro reino por un glosario”, que no se nos proporciona. ¿Y ese cliente que, una vez finalizada la tarea, nos pide explicaciones o nos devuelve el trabajo “corregido”? Y luego tenemos las pequeñas decisiones cotidianas: “Esta frase es correcta pero… ¿a quién va dirigida la traducción?” Porque en español tenemos el “usted” pero eso no va para niños de escuela primaria. Y si es para público latinoamericano en Estados Unidos, por ejemplo, los argentinos no podemos usar nuestro “vos” y sus formas sino que debemos optar por el “tú”. Y si hay dos opciones de vocabulario para un término (“maní/cacahuate”, “aparcar/estacionar”, “carro/automóvil”), también debemos elegir el del “sabor” del destinatario.


