Cómo aprender un idioma: una forma conservadora

Cómo aprender un idioma: una forma conservadora

18 diciembre 2011 No Comments »

Después de graduarme de la universidad, decidí que iba a explorar el mundo. Al día siguiente de mi graduación me subí a un avión y viajé hacia Amsterdam, y desde entonces, no he vuelto.
He vivido en más de diez diferentes países en los últimos doce años, y en cada país he tratado de aprender el idioma. Lamentablemente fallé. Tomé una y otra clase, acudí con tutores privados, leí libros de gramática y vocabulario, pero por alguna razón, sencillamente no podía ni siquiera aprender lo básico. Me considero una persona inteligente, tengo estudios y aprendo rápido, además de ser un maestro certificado.
Así que si soy tan inteligente como creo, ¿por qué no he podido aprender un nuevo idioma para poder salvar mi vida?

Hace unos cinco años me mudé a Buenos Aires, Argentina. Esta fue la primera vez que vivía en un país hispanoparlante y decidí enfrentar esta situación de una manera totalmente distinta. Decidí aprender como un bebé. Piense por un momento cómo aprendió usted su idioma natal. Escuchaba a sus padres, veía caricaturas en la televisión y estaba rodeado de personas que hablaban el idioma del cual un día sería todo un maestro.
Después de meditar sobre esto por unos días, decidí que tiraría mis libros de gramática y no iría a las lecciones privadas, y que comenzaría desde cero.
Creo que aprender un nuevo idioma es como una pirámide. La base de la pirámide es hablar y escuchar. Definitivamente eso es lo más importante de cualquier idioma, y lo que se aprende de primero cuando se es niño. El medio de la pirámide sería escribir y deletrear, y la parte más alta sería la gramática, el estilo y las reglas.
Ahora, después de haber tomado muchas clases y haber leído varios libros, he notado que por algún motivo cuando se aprende otro idioma, el enfoque parece ser lo opuesto. Los maestros de idiomas extranjeros quieren atestar su mente con reglas, gramática y ortografía antes de poder pronunciar o entender. Para mí, este enfoque no tiene sentido.

En conclusión, llegué a hablar español de forma fluida en menos de dos años. Sin libros, sin reglas, sin clases, sin gramática. Solamente estuve rodeado de personas que hablaban español, vi películas en español y hablé español tanto como pude.
Mi consejo para cualquiera que esté aprendiendo un nuevo idioma es… ¡piensa como un bebé!

 

(Traducido del original de Robert W.)

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